Carta del Hermano Mayor

Enrique Oliver

Queridos Hermanos:

Sean mis primeras palabras, para volver a daros las gracias a todos. Gracias por volver a renovar vuestra confianza en nosotros. Una nueva andadura para seguir manteniendo la ilusión y el trabajo, en un proyecto que no es nuevo, y que solo aspira a mantener vivo el sentido parroquial; SIEMPRE UNIDOS, HACIENDO HERMANDAD.

Pero también buscar en nuestro interior, un nuevo proyecto con el que ilusionarnos y sembrar en nuestro corazón una semilla que ha tenido el mejor de los principios, y que tienes en tus manos en la portada de éste Boletín.

Nuestra Hermandad es durante ésta Semana Santa, el camino que conduce a una Estación de Penitencia, orgullosa del Amor por nuestra Ciudad. 

Somos, la Cruz a la que todo alcalareño que se sienta cristiano, debe seguir, para sentirse reconfortado. 

Somos esa Luz, que todo cofrade necesita ver, entre las tinieblas de la adversidad y la Amargura, y que se abre paso con un caminar seguro, de 200 años de Amor al Santísimo, de 200 años velando por las Almas de los que nos precedieron y de 200 años honrando a nuestra Señora, como la verdadera Madre de Dios. 

Somos el orgullo de un Nazareno que con la Cruz en sus manos, nos dice en silencio… SIGUEME.

El Cartel de la Semana Santa de nuestra Ciudad, declarada de Interés Turístico Nacional, es éste año, el emblema de nuestra medalla; AMOR y AMARGURA.

Un año, en el que seguiremos disfrutando de los actos conmemorativos de nuestro Bicentenario de la fusión de las Hermandades Sacramental, de la Concepción y de Ánimas, y que suponen unos momentos muy especiales, para deleitarnos juntos en Hermandad, de unos Cultos engrandecidos con todo nuestro amor, para que profundicemos en nuestro interior y dignifiquemos nuestra Fe.

Y un año en el que nuestra Archidiócesis, en sus Orientaciones Pastorales, nos anima a “Potenciar el servicio evangelizador de la piedad popular”. En la que nos indica a todos los cofrades, que somos un pilar fundamental para transmitir el camino hacia el Amor, que anuncia nuestra creencia en el Señor, reconociendo el valor tan importante, de lo que significa para la Evangelización, la imagen que transmitimos con nuestros Cultos y con nuestra Estación de Penitencia. Nuestra más sincera manifestación pública de Fe. 

Por todos estos motivos, 2020 es un año, en el que el sentimiento de orgullo de pertenencia a nuestra hermandad, debemos tenerlo a flor de piel. Y espero que la lectura de este boletín no solo, sirva para aumentar ese orgullo, sino para enriquecer nuestro conocimiento histórico de lo que representamos, de lo que somos, y sobre todo, de la obligación moral de transmitirlo a nuestros hijos.