Fundación de la Hermandad de Penitencia

Tras una serie de conversaciones informales entre un grupo de amigos, de las que cabe destacar por su importancia la celebrada en el taller de D. Manuel Pineda Calderón, se celebró una reunión en el mes de abril de 1939 en la casa número 20 de la calle Gutiérrez de Alba, donde a la sazón hubo de trasladarse provisionalmente la sede de la Parroquia de San Sebastián por causa del incendio del templo acaecido en julio de 1936; reunión aquélla que puede considerarse el momento de nacimiento de la Hermandad.

Bajo la presidencia del entonces párroco Don Juan Otero, que acogió la idea con entusiasmo y siempre prestó su apoyo, asistieron –y presentamos la relación aún a riesgo de cometer alguna imprecisión- D. Diego García Lara, D. Félix Garrido Díaz, D. Francisco José Portillo Rodríguez, D. Antonio Ruiz Ruíz, D. Manuel García Casado, D. Jesús Hernández San Miguel, D. Manuel Pineda Calderón, D. Alejandro Ojeda Oliveros, D. Joaquín Espinar Antúnez, D. Antonio Ruiz Bono, D. Manuel García Galindo, D. Francisco Ramírez Rivas, D. Ceferino Álvarez Espinar, D. Antonio Ordóñez Romero, D. Manuel Silva Álvarez y D. Enrique Martín Rodríguez.

Del citado encuentro surgió el firme propósito de constituir una Hermandad de Penitencia, y se eligió una Comisión que, bajo la presidencia de D. Félix Garrido Díaz, se encargaría de los trámites encaminados a la obtención de la aprobación eclesiástica, así como de la adquisición de los primeros enseres

El primer acuerdo adoptado fue el título que había de darse a las imágenes titulares, siendo para el crucificado el de Santísimo Cristo del Amor Misericordioso (que sería solo Cristo del Amor desde 1949, por indicación de la autoridad eclesiástica) y el de la Virgen, María Santísima de la Amargura. Amor Misericordioso por haber existido en la Parroquia de San Sebastián por el año 1600 una cofradía llamada de las Angustias en la que se veneraba un Señor crucificado denominado de la Misericordia, el cual fue destruido durante el incendio de la  Parroquia de julio 1936, Una vez tomado este acuerdo, se procedió por dicha Junta Provisional a la realización de una colecta entre los asistentes, recaudándose así los primeros fondos de la Hermandad.

En cuanto a la túnica, dado que la jerarquía no hacía imposición alguna al respecto, se decidió que fuera de color blanco y cola, botonadura azul y el escudo de la Hermandad en el antifaz; escudo formado con la Cruz de San Juan, rodeada de una corona de espinas, que sería modificado tras la fusión con la Sacramental y adquiriría su forma definitiva en 1985; finalmente, el cincho de esparto en su color natural.

Desde ese día empieza la verdadera labor de cofrade, engrosándose de tal forma el libro de hermanos que a las pocas semanas se contaba con más de trescientos.

En el complejo entramado jurídico se contó con la inestimable ayuda de D. Avelino Esteban Romero, sacerdote que después predicó brillantemente en los cultos hasta en siete ocasiones y que por entonces desempeñaba sus funciones en el Palacio Arzobispal. Gracias a la amistad y paisanaje que le unían con uno de los fundadores, brindó consejo e inspiración. En cuanto a las reglas, se tomó como modelo las de la cofradía del Museo, que además ofreció su colaboración en otros aspectos, aunque obviamente se realizaron las debidas adaptaciones.

Por fin, el 8 de agosto de 1940, la autoridad eclesiástica otorga el decreto de erección canónica. El día 25 del mismo mes, con motivo de la procesión de la Virgen del Águila sale la primera representación oficial de la Hermandad con su estandarte, encargado a sus expensas por D. José Calderón Hermosín y confeccionado con bordado en oro en el sevillano convento de las Hermanas Adoratrices.

En Cabildo General Ordinario de 26 de agosto se eligió la primera Junta de Gobierno, formada por los señores que a continuación se citan:

            Hno. Mayor:             D. José Becerra Otero

            Tte. Hno. Mayor:       D. Antonio Ruiz Bono

            Mayordomo:             D. Diego García Lara

            Secretario 1º:            D. Francisco Portillo

            Secretario 2º:            D. Francisco Saavedra

            Prioste 1º:                 D. Manuel Pineda Calderón

            Prioste 2º:                 D. Bernardo Hermosín Ballesteros

            Fiscal 1º:                   D. Jesús Hernández San Miguel

            Fiscal 2º:                   D. Manuel García Casado

            Dip. Mayor Gob.:         D. Alejandro Ojeda Oliveros

            Consiliarios:                 D. Félix Garrido Díaz

                                               D. Ceferino Álvarez Espinar

                                               D. Manuel García Galindo

                                               D. Francisco Ramírez Rivas

                                                D. Manuel Rodríguez de la Borbolla Alcalá

                                               D. Francisco Corzo

                                               D. Manuel Fernández Álvarez

                                               D. José Sancho Díaz

            Diputados:                D. Manuel Gómez Díaz

                                               D. José Olías Cariño

                                               D. José Ordóñez Romero

                                               D. Ramiro Muñoz Santaló

                                               D. Antonio Ruiz Ruiz

                                               D. José Jiménez de la Luz

 

 

IMÁGENES Y PRIMERA SALIDA PROCESIONAL

 

La primera de las imágenes de que dispuso la Hermandad fue la de Nuestra Señora de la Amargura, cuya bendición, seguida de besamanos, tuvo lugar el 28 de diciembre de 1940. En la mañana siguiente se celebró Función Solemne en su honor. La talla, realizada por D. Manuel Pineda Calderón, fue donada a perpetuidad, según consta en documento conservado en el archivo de la Hermandad, por los hermanos fundadores D. Bernardo y Dª. Paulina Hermosín Ballesteros en sufragio de las almas de sus padres y su hermana. Los donantes entregaron esta Imagen Dolorosa tallada en madera de las llamadas de candelero, de un metro y sesenta y cinco centímetros de altura, vestida con ropa de camarín compuesta de saya de paño grana, manto azul, toca de crespón blanca y aureola de estrella en plata. Su precio fue de 1.500 pesetas.

 

Por su parte, la imagen del Santísimo Cristo del Amor, obra de D. Antonio Grajea Solís en madera de ciprés, fue donada a la Parroquia de San Sebastián por D. Carlos Alarcón de la Lastra. La historia fue como sigue: como consecuencia del incendio que durante la Guerra Civil asoló la parroquia, ésta había perdido todas sus imágenes. Enterado de tal desgracia, D. Carlos Alarcón ofreció al entonces párroco la donación de una talla y, comoquiera que en aquellos momentos iniciaba su andadura la Hermandad, su Junta de Gobierno pidió a D. Juan Otero que solicitara un crucificado. Así fue, y el 29 de marzo de 1941 tuvo lugar en la Parroquia de Santiago la bendición del Santísimo Cristo del Amor Misericordioso, para proceder posteriormente a su traslado en Vía Crucis y al besapié en el templo de San Sebastián. También a la mañana siguiente se celebró Función Solemne en su honor. Hemos de señalar que años más tarde, durante el mandato de D. José Garrido, esta talla fue restaurada por Pineda Calderón, adquiriendo entonces su forma actual.

 

Finalmente, en el mes de febrero de 1943 fue entregada la imagen de San Juan Evangelista, escultura realizada en madera de ciprés y pino flandes, en tamaño natural y policromada, cabeza, manos y piernas, también por Pineda Calderón. Fue donada a la Hermandad por Dª. Salud Gutiérrez de Beca y su precio ascendió a cuatro mil pesetas.

 

Tras esta sintética referencia a los Titulares de la Hermandad, llegamos al momento de la primera estación de penitencia, celebrada el Jueves Santo de 1941. Aquel año sólo salió el Santísimo Cristo del Amor, en paso realizado por los hermanos Álvarez espinar y cuyo presupuesto ascendió a 8.265 pesetas. El paso de 3,60 metros de largo por 2,20 metros de ancho se realizó con canastilla de cuatro ochavas y moldura, marco para respiraderos y maniguetas talladas en madera de haya esterilizada y barnizada en color caoba, parihuela y trabajadoras en madera de pino Flandes, torno y corredera para la elevación de la cruz y monte de corcho.

 

La salida fue de forma idéntica a como hoy se hace. Sin embargo, pocos años más tarde hubo que colocar cuatro candelabros de nueve luces, con objeto de que, dado el escaso alumbrado existente por aquel entonces en la vía pública, fuese debidamente iluminado Nuestro Señor. Las varas e insignias fueron encargadas al taller de D. Eduardo Seco, el acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda Municipal y la cuadrilla del Gaseosero fue la encargada de llevar sobre sus hombros al Santísimo Cristo.

 

Formaban el cortejo penitencial noventa nazarenos, que tuvieron que satisfacer cuatro pesetas como cuota de salida. Antes de la misma, tal como prescribían las reglas, los penitentes hubieron de visitar, en primer lugar, al Santísimo Sacramento y, seguidamente rezaron un Credo antes el paso del Cristo y una Salve ante el altar de la Virgen. El itinerario fue el siguiente: Gutiérrez de Alba, San Sebastián, Santa Ana, Mairena (entonces, General Franco), La Plazuela (en aquellos días, Plaza de la Falange), Cervantes, Nuestra Señora del Águila, Herreros (en la época, Calvo Sotelo), Alcalá y Orti, Cervantes, La Plata (entonces, Héroes de Toledo), Sol, Pérez Galdós y Gutiérrez de Alba. Como se ve, dejando a un lado las alteraciones de la denominación de las calles, se trata del que ha seguido siempre la cofradía, hasta que en 1983 se acordó el leve cambio que suponía pasar por la calle Cristo del Amor antes de entrar en la calle San Sebastián.

 

 

PRIMEROS AÑOS

 

En 1942 salió por primera vez Nuestra Señora de la Amargura en paso también realizado por los hermanos Álvarez Espinar, en solitario y sin palio, dado lo infructuoso de las gestiones hechas a ese fin. Sin embargo, había salido anteriormente el 3 de marzo de 1941 en procesión de penitencia por las calles de Alcalá con motivo de la Santa Misión celebrada aquel año.

 

Al año siguiente acompañó San Juan a Nuestra Señora, que estrenó manto, corona, toca y saya.

 

Por fin, en 1945 se produjo la primera vez salida bajo palio. Era por entonces Hermano Mayor D. Diego García Lara, sucesor en el cargo de la segunda persona que lo desempeñara, D. Francisco Javier Portillo, cuyo efímero mandato, para el que fue elegido en 1944, llegó a su fin ese miso año. Los varales fueron adquiridos a la Hermandad de la Cena y la Pureza del centro, pintada por Pineda Calderón. Junto al palio, también se estrenó un manto, faldones para el paso de Virgen y veinte varas de insignia. A los pocos años de su fundación contaba ya la Hermandad con candelería completa de paso de Virgen, juego de jarras, bandera de Cristo y todas las insignias de vara para su Junta de Gobierno, así como cruz de guía y juego de bocinas.

 

El día de terminación de sus cultos, el 3 de marzo de 1946, se dio una limosna de pan entre un gran número de necesitados de Alcalá y al año siguiente se estrenaron candelabros de cola. Tras el breve mandato de D. Alejandro Ojeda durante 1948, fue elegido para presidir la Hermandad D. José Garrido Díaz, que hizo, pues, el número cinco en la lista de hermanos mayores. Bajo su gobierno se produjo un importantísimo acontecimiento, la fusión con la Hermandad Sacramental.

 

 

Volver al índice