Capilla de Ánimas

Entre los años 1660 y 1670, la Hermandad de Ánimas edificó capilla propia en la nave de la epístola, justo frente a la capilla de la Hermandad Sacramental y de la Concepción. Según el Padre Flores, en el estreno de esta capilla y de la dedicada al Santísimo Sacramento y a la Inmaculada, «hubo fiestas solemnes y aún de toro en plaza de San Sebastián. Se hizo el juego particular de faroles con jeroglíficos de la Virgen para el Rosario de gala que salía por las noches con música y otra de tambora e instrumentos militares».

Tras la edificación de su capilla, se tiene constancia que la Hermandad de las Benditas Ánimas dispuso en ella de un «retablo en madera tallada de algún mérito». Así lo refiere el Padre Flores, quién indica también que en esta capilla existía el siguiente rótulo: «Siendo mayordomo de las Benditas Ánimas Felipe Casado y Diego López, se hizo el retablo del Sr. San Cayetano y adorno de esta capilla a solicitud de su depositario Francisco Bulnes, año de 1773.»

Tras la desamortización de Mendizábal en 1835, en la Capilla de Ánimas se coloca un nuevo altar dedicado a Santa Teresa y se ubicó en ella también el célebre cuadro de San Sebastián enfermo atendido por Santa Irene, que pintara el maestro Francisco Pacheco en 1616, en el cual la ventana que aparecía se inspiro su yerno Diego Velázquez para el famosísimo cuadro de las «Meninas».

El 18 de Julio de 1936, la Parroquia de San Sebastián fue salvajemente incendiada, perdiéndose la totalidad de su patrimonio artístico, documental e histórico acumulado durante siglos. En el posterior inventario que se realizó de las obras perdidas, se cita el retablo y relieve existente en la capilla de las Ánimas.

En la reconstrucción de la Parroquia acometida tras el incendio de 1936, la capilla de las Ánimas fue cubierta con una simple bóveda de ladrillo sin protección exterior a las aguas, y en 1941 pasó a estar ocupada por las imágenes de nuestra recién fundada Hermandad de penitencia a indicación del Párroco Don Juan Otero. Solo unos años después la bóveda se rehundió y la capilla hubo de ser cerrada al culto. Así permaneció hasta que , tras la fusión en 1949 de la hermandad de penitencia con las primitivas hermandades Sacramental, Concepcionista y de Ánimas, la Junta encabezada por D. Francisco Caraballo Mantecón acometió la recuperación integral de la Capilla, con la edificación de nuevas cubiertas y una bóveda semiesférica, instalación eléctrica, alicatado perimetral y solería de mármol, y se completó con un nuevo altar presidido por las imágenes del Stmo. Cristo del Amor, la Virgen de la Amargura y San Juan Evangelista, conformando la clásica escena del Calvario.

En Diciembre de 1952 se celebró Triduo de acción de gracias por la finalización de las obras de la Capilla y quedó bendecido el nuevo altar.

En 2010, bajo el mandado de la Junta de Gobierno de D. Joaquín Bono Caraballo y después de más de 74 años desde su pérdida en el incendio provocado en la Parroquia en julio de 1936, la Hermandad consiguió recuperar el Titular de las Ánimas Benditas del Purgatorio. Para ello encargó en 2009 una pintura al óleo al pintor alcalareño, D. Miguel Ángel Márquez Pérez. La pintura fue realizada sobre el mismo bastidor de madera de 200 x 484 cm, rematado en arco de medio punto que, unas décadas antes, fuese donado por el entonces Hermano Mayor D. Bernardo Hermosín Ballesteros. El marco fue diseñado por el escultor y diseñador sevillano D. Francisco de Paula Rodríguez Porras y su talla en madera de cedro ejecutado por el tallista nacido en Marchena pero afincado en Alcalá, D. Manuel López Duarte. El dorado y estofado en oro fino de 23 ¾ kilates fue obra del taller sevillano Manolo y Antonio doradores, regentado por el alcalareño D. Manuel Rodríguez Cotán. El viernes 22 de octubre de 2010 fue bendecido por el Vicario General de la Archidiócesis de Sevilla, D. Teodor León Muñoz.

Fotografía: Juan Quintana e Iván Capi