Hermandad de la Inmaculada Concepción

Las informaciones más antiguas de la Hermandad de la Concepción se remontan a principios del siglo XVII. Se trata de una concesión de indulgencias del papa Paulo V, fechada en julio de 1611, que se encuentra recogida en un pergamino de gran mérito artístico. Por consiguiente, la Hermandad había de existir con una cierta anterioridad (siglo XVI), ya que Roma le concedía los mencionados privilegios. En el mismo legajo del Archivo Diocesano se encuentra documentación sobre un pleito que en 1613 la Hermandad de la Concepción mantuvo con la Hermandad de la Purísima de la Parroquia de Santiago.

Debe tenerse presente que en la Sevilla del siglo XVII estalló con inusitada fuerza un fervoroso movimiento inmaculista. En 1613 los templos y las calles resonaron intensamente con las voces “María concebida sin pecado original”. También en Alcalá este movimiento tuvo importante eco, sumándose la Hermandad de la Concepción a esta piadosa creencia, más tarde proclamada como dogma de fe en 1854. De aquella época arranca la costumbre de celebrar la festividad de la Inmaculada con el voto o promesa de defender dicha creencia posteriormente dogma de fe, como se ha dicho hasta el derramamiento de la propia sangre, si fuera preciso.

Mención especial merece la bellísima imagen de la Inmaculada, tristemente perdida en el incendio del templo de 1936. Según tradición oral recibida de Don Manuel Alba Ramírez, hombre de profunda fe y amor a Jesús Sacramentado, la imagen de la Inmaculada Concepción, obra singular del escultor Duque Cornejo, fue adquirida a principios del siglo XVIII en un convento de Sevilla, sito en la calle Bustos Tavera, por un grupo de panaderos de los que a diario se trasladaban a Sevilla con su mercancía. Se reunieron estos hombres en el pilar en que se abrevaban sus caballerías, que hasta no hace mucho existió en la calle Oriente. Desde allí partieron hacia Alcalá, llevando a la imagen en un carro tirado por las mismas caballerías que les servían para hacer el reparto del pan. La imagen se transportó tendida sobre unas mantas y durante el recorrido hasta Alcalá vinieron estos piadosos panaderos rezando los misterios del Santo Rosario.

Se conoce además, según cuenta el padre Flores, que el retablo en que se encontraba la Inmaculada se doró y estofó modernamente en relación con la fecha en que el padre Flores escribe (1833-1834) según el rótulo que tenía en su arco: “Siendo mayordomo de la Hermandad de Nuestra Señora de la Concepción Juan Luis Díaz Pescueso, se doró y se estofó esta capilla a solicitud de su depositario Francisco Bulnes”.

En fin, en el archivo de la Hermandad se conserva un libro que lleva por título “Quentas e Inventarios de la Hermandad de la Concepción de San Sebastián de Alcalá de Guadaira. Julio 1758, siendo Mayordomos Diego Álvarez Trigo y Juan Moreno el Menor Díaz”. Se trata de un documento enormemente revelador, pues su lectura permite conocer tanto los enseres y pertenencias de la Hermandad como los cultos que llevaba a cabo.

Volver al índice