Fusión de la Hermandad de Penitencia con la Sacramental

Sin lugar a dudas, uno de los capítulos más destacados de la  historia de nuestra corporación lo construye la unión entre la Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y Nuestra Señora de la Amargura con la Hermandad Sacramental, Ánimas y Concepción de San Sebastián, circunstancia ésta que hizo de la Corporación resultante la más antigua de nuestra ciudad, ya que desde 1562 hay noticias de la existencia de una Hermandad Sacramental en nuestra parroquia. Tan feliz suceso tuvo lugar el día 11 de mayo de 1949, fecha en que la Hermandad del Santísimo Cristo del Amor celebró Cabildo General extraordinario en el que por unanimidad y aclamación se aprobó el escrito presentado por la Hermandad Sacramental en el que se recogía su propuesta de reorganización mediante la unión de ambas Hermandades.

Pero retrocedamos un poco y veamos cuáles fueron las causas de este importante acontecimiento. Para ello, nada mejor que acudir a la memoria que presentó la Hermandad Sacramental a la Asamblea Parroquial celebrada el 11 de enero de 1942, documento que se transcribe en parte y que ilustra, muy a las claras, sobre la grave situación en que se encontraba.

 

El día 18 de julio de 1.936 caía victima del vil asesinato nuestro querido hermano bienhechor D. Agustín Alcalá y Henke, que ocupaba el cargo directivo de Teniente Hermano Mayor, en la misma trágica noche quedaban destruidos por las llamas de los incendios organizados por las hordas al servicio de Moscú, nuestras Capillas de Ánimas con su retablo y la del Sagrario -verdadera obra de arte-, con la incomparable Inmaculada de Duque Cornejo, el libro de actas y todo cuanto poseía la Hermandad que se encontraba en la Parroquia de San Sebastián, pues el manifestador y el viril se salvaron por encontrarse en casa del Hermano Mayor.

 

En estos momentos de angustia de la revolución española, nuestro querido párroco, D. Manuel Sánchez Santiago (q.e.p.d.) nos traía la noticia de que la Sociedad de Exportadores de Aceitunas Sevillanas, de Sevilla, por haber sido hasta aquel día su Presidente el Sr. Alcalá, estaba dispuesta en su honor a costear el arreglo de la Capilla del Sagrario, donar un retablo, así como una imagen de la Inmaculada que fuese digna sucesora de la que había sido pasto de las llamas. Enseguida el Sr. Sánchez Santiago en unión del Sr. Olías empezaron las gestiones que quedaron hechas realidad; la Capilla está restaurada, la Imagen hecha magistralmente por D. Sebastián Santos, está aún sin bendecir y el altar, colocado ya, no ha merecido la aprobación de la Junta Diocesana de Arte y conforme a un informe de ésta se va a arreglar y para cuyo objeto los hermanos Sres. Olías y Espejo han sido encargados de todo lo concerniente a dicho asunto.

 

Con motivo de la dimisión irrevocable en el mes de noviembre de 1940 del hasta entonces Hermano Mayor D. José de la Fuente Ojeda, y la ausencia de ciertos elementos de las Juntas, dio como resultado que el que suscribe (se trata de D. Miguel López Corona), el día 8 de diciembre reunió en su casa a todos los hermanos asistentes a la Función Principal, y quedó elegida la actual Junta Directiva, bajo la Presidencia de D. Paulino García-Donas, la cual luego en Cabildo celebrado el 3 de mayo de 1941 fue elegida por votación secreta por papeleta y confirmada por S.E. Rvdma el día 21 del mismo mes y año”

Hasta aquí la cita. Sin embargo, estos loables intentos de revitalización no fructificaron en la medida de lo deseado. Bien es cierto que en lo material la Hermandad se repuso de las cuantiosas pérdidas y destrozos sufridos, no obstante, el escaso número de hermanos, muchos de ellos con graves ocupaciones, y la ausencia de importantes miembros, entre ellos D. Agustín Alcalá, hicieron que la Hermandad languideciera. Buena prueba de ello es que desde 1944 no se registra en el libro de actas la celebración de Junta alguna.

Y así llegamos de nuevo al año 1949. El 27 de febrero se citó a Cabildo General Extraordinario a los efectos de reorganizar la Hermandad Sacramental y elegir la Junta correspondiente, mas no pudo celebrarse la sesión por no haber comparecido nadie.

Ante esa alarmante situación, el párroco Don Juan Otero, uno de los inspiradores de la unión, citó a diversos miembros de ambas Hermandades para tratar de nuevo de reorganizar la Hermandad Sacramental, cuya Junta de Gobierno había dimitido tras ocho años en el desempeño de sus funciones.

La reunión tuvo lugar en la Parroquia de San Sebastián, el día 26 de abril y a ella acudieron los señores que siguen: D. Manuel Alba Ramírez, D. José Garrido Díaz, D. Diego García Lara, D. Diego Fernández del Pino, D. Francisco Caraballo Mantecón, D. Pedro Rodríguez Sanabria, D. Víctor Garrido Díaz, D. José García Bono y D. Antonio Espinar Casado.

El resultado de la convocatoria fue la reorganización de la Hermandad Sacramental uniéndola a la del Stmo. Cristo del Amor y Ntra. Sra. de la Amargura, acuerdo que todos los asistentes rubricaron en el correspondiente acta y que, como al principio señalábamos, aprobó posteriormente también por unanimidad y aclamación el Cabildo General Extraordinario de la Hdad. del Stmo. Cristo del Amor celebrado el 11 de mayo de 1949.

Quizás se trataba de una constante histórica. Las Sacramentales, debilitada la razón primera de su nacimiento, salvaron en muchos casos su existencia mediante su unión con otras Corporaciones con la misma finalidad de culto, las Hermandades de Penitencia. Alcalá no fue una excepción.

Queda por último señalar dos breves apuntes. Tras la definitiva aprobación eclesiástica, verificada el 10 de enero de 1950, restaba determinar el título de la Hermandad que, tras la oportuna comprobación documental,  quedó de la siguiente manera: “Antigua, Pontificia, Ilustre y Fervorosa Hermandad Sacramental del Dios, Ánimas, Concepción y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo del Amor y Nuestra Señora de la Amargura”. Por último, reseñamos que esta unión no fue una mera agregación de Hermandades. Desde muy pronto se tuvo presente que precisamente el título de Sacramental era el más importante y como prueba de ello basta acudir a los libros de actas donde encontramos numerosas intervenciones encareciendo, e incluso exigiendo, las obligaciones contraídas con el culto Eucarístico.

Pero no queda ahí la cuestión, sino que se ha realizado una auténtica restauración en esa faceta del culto. Así en 1952, 1953 y 1954 hubo Procesión Eucarística del Domingo de la Infraoctava del Corpus y desde 1976 se celebra Solemne triduo de preparación a la festividad del Corpus Christi, finalizando con la Exposición del Santísimo Sacramento tan señalado día. También desde 1976 se celebran misas diarias durante el mes de Ánimas en sufragio de hermanos y familiares de hermanos difuntos.

Finalmente, fiel a la tradición, la Inmaculada, cuya Función se ha celebrado ininterrumpidamente, salió procesionalmente en 1954, 1979 y 2004. En 1979, como brillante colofón a la labor desarrollada en el culto, presidió la Función Solemne S.E. Rvdma. el cardenal Bueno Monreal y ya en 2004, lo hizo S. E. Rvdma. el cardenal Amigo Vallejo.

 

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