Crisis y crecimiento (1969 – 1993)

La historia de este período de la vida de la Hermandad es la historia del mandato del recordado D. Bernardo Hermosín Ballesteros, que llegó al cargo por razones que podríamos llamar accidentales, no obstante lo cual gobernó sabiamente la hermandad casi un cuarto de siglo. Tras la dimisión de D. José García Bono le sucedió D. Pedro Bravo en 1967, quien por problemas familiares no pudo llevar a cabo convenientemente su función. Ya al año siguiente de su elección dimitió, pero al no aceptar Francisco Caraballo relevarle hubo de continuar. Por fin se produce su dimisión irrevocable en 1969. Aquel año, que bien puede calificarse como crítico para la Hermandad, no pudieron celebrarse los cultos y casi no pudo realizarse salida penitencial. Un grupo de jóvenes, tras terminar sus respectivas ocupaciones, se dedicó a que su Cristo y su Virgen no tuvieran que quedarse en el templo. Recogieron las túnicas casa por casa, se encargaron de su reparto, contrataron la música y los costaleros, recaudaron fondos…

Gracias a su generoso esfuerzo pudo salir la cofradía, aunque el escaso presupuesto no permitió contar con costaleros para el paso de Cristo, que hubo de ser llevado a hombros de los propios nazarenos. Aquella singular estación de penitencia ha quedado como modelo de seriedad y recogimiento. A causa de la lluvia, hubo que retornar rápidamente al templo por La Plazuela. De todos modos, el objetivo quedó cumplido con creces y la continuidad de la Hermandad garantizada.

Poco más tarde ésta se reorganiza. A indicación de su Director Espiritual, Don Bernardo Hermosín acepta encabezar la candidatura para la Junta de Gobierno y ya en ese mismo año se marca como tarea inmediata la celebración de la Función de la Inmaculada.

Durante este periodo la Hermandad consigue su consolidación definitiva, en la que tiene no poca importancia el trabajo y el empuje del nutrido grupo de aquellos jóvenes, muchos de los cuales pasaron a ocupar cargos de responsabilidad.

Una apretada síntesis de lo realizado se hace imprescindible. En lo que se refiere a enseres de la cofradía, la relación se hace prolija: nueva candelería para el paso de Virgen (1975); respiraderos del paso de Virgen (1977); candelabros de cola, nuevas andas para el paso de palio y faldones nuevos para el paso de Cristo (1978); peana (1981); arreglo y plateado de varales de la Virgen (1984); arreglo del paso de Cristo por tres hermanos de forma desinteresada (1985); ciriales, varas, remates y dalmáticas (1987), Corona de Plata de Ley sobredorada, realizada en el taller de hijos de Juan Fernández. (1990), Saya de terciopelo azul bordado en Oro por Jorge Casal Zamora. (1992), etc.

Asimismo, Manuel Silva pinta un cuadro que representa a Nuestro Señor en la Última Cena e Isidoro Villalba realiza el lienzo del banderín de Ánimas. Anteriormente, en 1970, Dª Josefa y Dª Poder Alcalá y Henke donaron a la Hermandad cuatro cuadros con pasajes de la vida de santos de la Compañía de Jesús para que fueran colocados en la Capilla del Sagrario.

Por su parte la Capilla de Ánimas fue electrificada en 1972 y objeto de obras en 1977.

En 1976 salen por primera vez hermanos costaleros llevando al Stmo. Cristo del Amor; años más tarde, y de forma progresiva, ocurriría otro tanto con el paso de Virgen.

Especial mención merece la restauración de la imagen del Stmo. Cristo del Amor. Dado el estado en que se encontraba la talla, que a causa de las inclemencias del tiempo había sufrido un gran deterioro tanto en su encarnadura como en las juntas de madera, fue sometida la cuestión a votación en Cabildo General Ordinario celebrado el 29 de junio de 1981. Por abrumadora mayoría se decidió proceder a su inmediata restauración, que sería llevada a cabo por D. José Rodríguez Rivero-Carrera.Finalmente, el 7 de febrero del año siguiente, retornó al templo a las 9’30 de la mañana, celebrándose a continuación Santa Misa.

En el plano cultural ya quedó reseñada en un capítulo anterior la labor realizada. Actualmente, todos los titulares de la Hermandad reciben el debido culto.

Sin embargo, quizá la empresa más llamativa, acaso por su envergadura sea la construcción de la Capilla y Casa de Hermandad. Ya desde tiempo atrás se había postulado la compra de un local que sirviera para la guarda de los enseres y como lugar de encuentro de los hermanos.

El 7 de diciembre de 1972 se adquiere a Dª Carmen Sola Portillo una casa en la calle San Sebastián número tres, de 102 m2 de superficie. Posteriormente, dadas las necesidades de la Hermandad, el 9 de marzo de 1.979 se compra, también a Dª Carmen Sola, una casa contigua a la ya poseída, proveniente de la misma finca matriz, de 158 m2.

En varias etapas se construye la sala de juntas y almacén y en la planta superior una vivienda, para posteriormente proceder a techar la Capilla.

Hay que incluir además en el amplio haber de la gestión de la Junta de Gobierno, con su hermano mayor al frente, el recogimiento con que se efectúa la salida procesional, cuyo cortejo penitencial supera los doscientos cincuenta nazarenos.

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